La historia de Nualia

Nualia fue una niña aasimar abandonada al nacer, criada por el anterior líder religioso de Punta Arena Ezakien Tobyn. Su niñez fue solitaria y triste. Su belleza ultraterrena provocaba celos o timidez entre los demás niños, y algunos de ellos se aficionaban a gastarle bromas pesadas. Los adultos del pueblo no fueron mucho mejores: muchos de los supersticiosos varisianos creían que Nualia estaba bendecida por Desna, como una especie de “deformidad invertida”. Los rumores de que su tacto o su cercanía podían curar verrugas y sarpullidos, que mechones de su cabellera hervidos en el té podían aumentar la fertilidad, y que su voz podía expulsar expulsar espíritus malignos, llevaron con el paso de los años a una sucesión de peticiones incómodas y humillantes. La pobre Nualia se sentía más como un monstruo de feria que como una chica joven al llegar a la mayoría de edad, así que cuando un joven varisiano empezó a cortejarla, prácticamente cayó en sus brazos agradecida.
Sabiendo que su padre no aprobaría la relación con un varisiano (quería que se mantuviese pura para que pudiese entrar en un convento prestigioso) , mantuvieron su amorío en secreto. La pareja se reunió varias veces en lugares escondidos, especialmente en un túnel de contrabandistas abandonado que el joven había descubierto de niño. Pronto, Nualia se dio cuenta de que estaba embarazada, pero cuando se lo confió, éste demostró su verdadera naturaleza y, tras llamarla zorra y ramera prefirió huir de Punta Arena antes de enfrentarse a la ira del Padre Tobyn. La sorpresa de Nualia se convirtió rápidamente en cólera, pero no tenía donde descargarla, así que la reprimió y cuando su padre descubrió su delicada condición, su reacción a las indiscreciones de la joven no hizo más que avivar su vergüenza y su furia. Le prohibió abandonar la iglesia, la sermoneaba cada noche, y la obligaba a rezar a Desna implorando perdón. Al hacerlo, alimentó sin quererlo su creciente odio.
Iracundas energías surgidas de lo más profundo de Punta Arena inundaron su mente, y le provocaron un episodio de histeria. Tras siete meses de embarazo, esa misma noche sufrió un aborto, y sólo logró atisbar brevemente la forma monstruosamente deforme del niño antes de que las comadronas, horrorizadas, se lo llevasen. El niño había crecido deforme y horripilante en el vientre de la madre.
La doble conmoción por perder un hijo y descubrir que había estado llevando una aberración en su vientre durante 7 meses fue demasiado para ella, y Nualia quedó en coma.
Mientras dormía tuvo sueños malsanos. Afectada por la ira que venía de las profundidades y por la mácula de Lamashtu, la aasimar se obsesionó aún más con la cruel diosa demoníaca, y con la convicción de que las miserias de su vida le habían sido infligidas por aquellos de su alrededor. Llegó a considerar que su herencia angelical era una maldición, y las pesadillas enviadas por demonios le mostraron como expurgar esa lacra de su cuerpo y su alma, y sustituirla por caos y crueldad. Cuando finalmente despertó, Nualia era otra persona, una que no titubeó ante lo que Lamashtu le pidió que hiciese. Atrancó la puerta del dormitorio de su padre mientras éste dormía, prendió fuego a la iglesia y huyó de Punta Arena.
Los lugareños suspusieron que Nualia había perecido en el incendio, pero seguía con vida. Viajó hasta Magnimar, donde reclutó la ayuda de un grupo de asesinos adoradores de Norgorber. Con su ayuda consiguió localizar a su amante y lo mató. Pero su muerte no colmó las ansias de venganza… sino que sólo aceleró su deseo de obtener aún más de lo mismo, pues Punta Arena y sus odiados vecinos aún vivían.
Viendo un espíritu afín en la atormentada joven, la misteriosa líder de la banda entregó a Nualia un medallón con una estrella de siete puntas tallada, al que llamó “medallón Siédrico”. También dijo que tenía un papel mayor que interpretar, y que sus sueños eran un mapa de su destino. Tomándose a pecho esos consejos, Nualia regresó a Punta Arena y se vio atraída hacia una de las paredes en los túneles de contrabandistas donde había concebido a su deforme hijo. La aasimar derribó la pared y al hacerlo descubrió Las Catacumbas de la Ira, y a la quásit Erylium, quien también era seguidora de Lamashtu. Durante varios meses, Nualia estudió bajo la tutela de Erylium, y en esa época recibió otra visión enviada por Lamashtu: un monstruo lobo goblin encarcelado en una cámara subterránea. En sus sueños descubrió que esa criatura, un barghest que llevaba por nombre Malfeshnekor, también era uno de los elegidos de Lamashtu. Si podía hallarlo y liberarlo no solo ayudaría a consumar su venganza contra el pueblo de Punta Arena, sino que sería la clave para purgar su cuerpo de lo que ella había acabado considerando su “impureza celestial”. Ahora Nualia quería ser uno de los retoños de Lamashtu, quería convertirse en un monstruo.

La historia de Nualia

Rise of the Runelords - Elanus J_O